Sobre mi…
Nací a la altura del año 1961. Es decir, que soy de la misma generación que Antonio Banderas, que Meg Ryan o una chica llamada Diana Frances Spencer, que adquirió notoriedad en el arte de ser princesa. Aunque aún faltaban unos años para el mítico 68, parece ser que ya había en nuestro país un fuerte clima de protestas que protagonizaban “al alimón”, estudiantes y obreros. Os aseguro que nada tuve que ver con eso, ni siquiera con la retirada de Kubala y la derrota del Barcelona en la final de la Copa de Europa, que también aconteció en el mismo año.
Me hice ovetense muy joven, a la edad de tres años, que es cuando mis padres decidieron venirse a esta ciudad y traerme consigo. Así que no es de extrañar que fuera en los recintos de esta Universidad de Oviedo en los que estudiara y consiguiera mi título de derecho.
Fue hacia 1987 cuando me incorporé a la Administración del Principado de Asturias, que por entonces no era tan grande como ahora, pero para mí era muy grande y muy ilusionante mi trabajo, tanto que con el tiempo y con los años acabé formando parte del Cuerpo Superior de Administradores.
Cuando en 1999, los asturianos y asturianas optaron de una forma tan abrumadoramente mayoritaria por el cambio en nuestra tierra, fuimos muchos y muchas quienes creímos llegado el momento de un compromiso más tangible y más concreto. Había llegado la hora de definir lo que es Asturias, de apostar por nuevos liderazgos y por nuevas ideas.
Me comprometí en el proyecto de “Tini Areces” como Directora General de Formación en la Consejería de Trabajo y Promoción de Empleo, y a partir de 2003 continúe ese compromiso como Directora General de Formación Profesional en la Consejería de Educación y Ciencia. Como tal soy Presidenta de la Fundación para el Desarrollo de las Comarcas Mineras y de la Fundación para el Desarrollo de la Formación, la Cualificación y el Empleo en el Sector del Metal.
En esencia esa soy yo. Claro que siguiendo esa idea mía de que los días tienen 28 horas, en medio de ese trajín tuve tiempo para muchas otras cosas. Para enamorarme, para casarme, para tener dos hijos, para disfrutar de la ópera cuando se puede, para una sidra con los amigos e incluso para escribir unas líneas contigo en este blog si es que te animas.



