Nuevos Tiempos para Oviedo

10 de Noviembre, 2006

Paloma Sainz.FotoHoy es el día. El día que comienza esta aventura que estás leyendo y el día que hemos elegido también para iniciar la campaña “Nuevos tiempos para Oviedo”. Para mí eso significa que a partir de hoy comenzarán unas jornadas de actividad frenética, significa también que probablemente comience a ser más conocida en la ciudad y sobre todo significa que voy a empezar a recorrer y a impregnarme de cada uno de los rincones de Oviedo para conocer los problemas y necesidades de su gente, porque las ciudades son sobre todo sus gentes y lo que más voy a hacer a partir de ya, es conocer las opiniones, impresiones y sensaciones de muchos ciudadanos y ciudadanas, gente anónima o gente conocida, pero gente de Oviedo. Ya os iré contando que me dicen.

Me gusta mucho el eslogan que hemos elegido para esta campaña: Nuevos tiempos para Oviedo. Es una frase sencilla, corta y sin demasiadas pretensiones de originalidad, pero desde luego resume de una forma genial lo que pretendemos representar y hacia dónde queremos ir.

Yo no creo que lo nuevo se oponga necesariamente a lo anterior, más bien es una evolución sobre ello, un impulso, que de cuando en cuando las sociedades precisan para afrontar los cambios vertiginosos a los que el siglo XXI nos somete a todos. Si de lo que estamos hablando es de política y si ella se refiere a Oviedo, lo que pretendemos proponer es una mirada nueva y exigente sobre la ciudad, para responder a los retos que nos pide el modo de vida de esta sociedad global en la que vivimos.

He dicho públicamente y lo reitero aquí, que en mi opinión la ciudad está estéticamente hecha. No es mi pretensión negar esa impresión que es comúnmente admitida entre la ciudadanía. La nueva mirada que yo quiero proponer tiene menos que ver con los ladrillos y más con la gente, con la construcción de una sociedad más fuerte, más moderna, con más lazos sociales y más comunicación. Con aprovechar para Oviedo las oportunidades que hoy brinda la Sociedad del Conocimiento para crear empleo y riqueza. Con aprovechar más y mejor el potencial de una Universidad que va cumplir muy pronto 400 años entre nosotros. Con generar redes de ayuda pública a las familias – Escuelas de cero a tres años, Centros de Día, ayuda domiciliaria, ayuda a las personas con discapacidad, más viviendas para los jóvenes- . Enriquecer la sociedad, en una palabra.

Es verdad que algunos de nosotros podemos resultar nuevos en la política de la ciudad, pero no lo somos en la ciudad y como tales, como representantes de una generación de nuevos políticos, no sólo tenemos la oportunidad, también la obligación de traducir a través de nuestra nueva visión todas esas nuevas demandas en respuestas, en proyectos y en acciones.

Ese es el trabajo que nos queda por delante y es el que yo quiero concretaros y contaros a través de esta bitácora. Creo que va a ser un trabajo apasionante.

Mis respuestas…

Desde luego son muchos mensajes para una página que acaba de nacer. Muchísimas gracias a todos y todas por los comentarios, tanto aquellos que expresan ánimo y apoyo, como a quienes hacen referencia crítica a algunos aspectos del blog o de la candidatura. Todos sirven y suman en este espacio de comunicación que cumplirá sus objetivos solamente si lo vamos escribiendo entre todos.

Estoy convencida de que a lo largo de las próximas semanas voy a tener la oportunidad de expresar mis ideas y responder a algunas de las cuestiones puntuales que algunos me planteáis, pero hoy sólo quiero expresaros ese agradecimiento por vuestra participación y sobre todo pediros paciencia.

Ya sé que los comentarios tardan en aparecer, que hay fallos, que incluso hay expresiones incorrectas, pero quiero deciros que este blog se mantiene como la inmensa mayoría de las bitácoras personales que existen, es decir, a base de esfuerzo personal y de robarle un poco de tiempo a otras cosas que también son importantes. Como fui yo misma quien quise que eso fuera así, no puedo culpar a nadie, pero soy plenamente consciente de que muchas veces la cercanía, camina en el sentido contrario a la agilidad.

Seguro que lo entendéis