Empleo de calidad para el Oviedo del siglo XXI

Tal y como han reflejado estos días los medios de comunicación, Oviedo no es el municipio asturiano en el que más se ha reducido el desempleo en los últimos años y tampoco se intuye ninguna fortaleza que nos permita afrontar el futuro con demasiada tranquilidad.

De hecho, por ejemplo, el empleo en la industria de Oviedo ha caído los últimos 15 años más de un 17% , con episodios y situaciones tan concretas y preocupantes como es la empresa “Loza de San Claudio”, una empresa emblemática de nuestra ciudad, de la que pende el futuro de mas de 140 familias, a la que se pretende despachar con la compra de regalos consistoriales para los novios, y lo que es peor cediendo una parcela en otro polígono para que los trabajadores “alegremente” monten una cooperativa sin tener en cuenta la problemática de un sector globalizado en la que la competencia con otros países emergentes, hace demasiado peligroso asumir solos un riesgo tan abultado.

Por favor, yo le pido al equipo de gobierno actual, que no dañe la inteligencia de los trabajadores ni de los ciudadanos y que se comprometan verdaderamente con nuestro empleo, que como en el caso de la fabrica de loza, pasaría entre otras cosas por exigir un buen plan de viabilidad o por encontrar nuevos inversores que asuman la responsabilidad de sacar un proyecto de esta envergadura adelante, y desde luego que se comprometa públicamente a no especular con ese suelo, para poder darle soluciones viables a los trabajadores.

Le pido también que analice bien la propuesta de trasladar el polígono industrial de Ciudad del Naranco a Olloniego II, de manera que se garantice no solo la creación de nuevo empleo para el que este fue aprobado, sino que se mantenga en nuestro municipio el empleo actual de los trabajadores que prestan sus servicios en las empresas actualmente instaladas en Ciudad del Naranco, porque si no, la propuesta que realiza ahora el ayuntamiento, suena demasiado a especulación y a aprovechamiento de unos pocos en perjuicio del interés general, todo lo contrario a la responsabilidad que asumen los gobernantes cuando obtienen la confianza de los ciudadanos.

Me preocupa especialmente también el diseño económico del futuro y el efecto narcotizante de un discurso falso y erróneo que escucho con demasiada frecuencia: “el ayuntamiento no puede hacer nada para generar más actividad ni para ayudar a sus casi 11.000 vecinos y vecinas sin empleo”. Rotundamente no es verdad. La impotencia es fruto de la desidia y de falta de capacidad. Ya quisiera yo y todos los ciudadanos que el equipo de gobierno municipal sintiera que sus propuestas no alcanzan los objetivos previstos. Lo verdaderamente reprochable es que nunca se han planteado el diseño y desarrollo de políticas activas de empleo, tal y como lo están haciendo otras ciudades de nuestro entorno e, incluso, en capitales gobernadas por gestores de su propio signo político.

El desempleo en Oviedo afecta básicamente a jóvenes que buscan el primer empleo, mujeres y personas con discapacidad. Acercarse a su realidad y apoyarles, dando respuesta a tantas y tantas situaciones personales y casi siempre dolorosas, para que encuentren cauces operativos y directos que les permita insertarse laboralmente, entiendo que es una obligación de todas y cada una de las Administraciones, incluida por supuesto la local.

Comprometerse políticamente es sinónimo de administrar y aplicar recursos en beneficio de los intereses de la comunidad. Lamentablemente en Oviedo no estamos en esa tesitura. Si el tema del empleo es la primera preocupación de la población, las políticas de empleo en el Ayuntamiento de Oviedo ocupan menos del 3% del presupuesto municipal y, para más sonrojo, en los últimos años esas partidas no se han agotado.

No cabe la menor duda que tenemos que poner en marcha políticas en favor de la empleabilidad. Y, además, aprovechar desde este mismo instante las oportunidades económicas que nos ofrece una sociedad moderna, donde la tecnología y los avances en I+D+I tienen la clave económica del futuro. Sólo así aseguraremos empleo y de calidad de nuestra gente. Una ciudad no es fuerte porque coyunturalmente participe de un ciclo de crecimiento general, ni porque sus dirigentes se autoproclamen “motor económico de Asturias”. Es y será fuerte si logra aprovechar ese momento de bonanza y expansión para generar un tejido dinámico y sólido.

Por eso un Ayuntamiento tiene que alimentar oportunidades para los emprendedores y empresarios actuales y facilitar las condiciones que hagan mas atractivas nuevas inversiones para conseguir la creación de mas y mejor empleo, asesorando y dirigiendo iniciativas hacia sectores con clara potencialidad de crecimiento.

Sin ir más lejos en estos momentos, por ejemplo, se están generando interesantes yacimientos de empleo como los vinculados al medioambiente o a la denominada Ley de Dependencia, que va a generar servicios con una gran demanda en los próximos años y que generarán un empleo dirigido, mayoritariamente, a mujeres.

Tampoco podemos desechar el potencial cultural y turístico de Oviedo a la hora de apuntar a la cultura emprendedora. ¡Y cómo no vamos a dirigir también nuestra mirada y nuestras actuaciones hacia la Universidad de Oviedo¡. La investigación aplicada es el caldo de cultivo de muchas iniciativas ligadas a la innovación y al desarrollo. Sería una torpeza sin precedentes seguir gestionando los intereses de los ovetenses de espaldas a la Universidad de Oviedo.

Como candidata socialista a la alcaldía de Oviedo, tengo la sensación y el convencimiento de que en materia de empleo está todo por hacer, y que, por alguna razón desarrollar políticas e intervenir en este ámbito no ha interesado.

Discrepo. Por eso he esbozado algunas ideas partiendo del convencimiento profundo de que Oviedo tiene un enorme potencial por desarrollar, y que el futuro es y será para quienes quieren y saben aprovechar las oportunidades. La apatía y falta de compromiso para dar respuesta a las necesidades e intereses de la ciudadanía genera unos desequilibrios que estrangula el progreso y enturbia la paz social.

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